La piel no solo debe cuidarse con productos externos, lo que comemos también influye directamente en su aspecto. Una alimentación bien equilibrada aporta nutrientes esenciales que ayudan a mantenerla con la hidratación adecuada, así como protegida y luminosa. De hecho, una dieta pobre en vitaminas y antioxidantes puede hacer que la piel luzca apagada o envejezca más rápido.
La presencia de antioxidantes en la alimentación, combaten los radicales libres que son los responsables del envejecimiento cutáneo. Estos se generan por la contaminación, el sol o el estrés y dañan las células de la piel.

Además, vitaminas como la A, C y E cumplen funciones clave:
●La vitamina C estimula la producción de colágeno y ayuda a prevenir manchas.
●La vitamina A favorece la regeneración celular y mejora la textura de la piel.
●La vitamina E protege frente al daño ambiental y mantiene la elasticidad.
●También es fundamental la hidratación, ya que una piel deshidratada tiende a verse opaca y sin vida.
Para agregarlas a tu alimentación, no es necesario que cambies tu dieta, basta con añadir algunos frutos rojos al desayuno, incluir ensaladas, comer fruta como snack, incorporar pescado al menos dos veces a la semana, beber suficiente agua e incluso esta puede ser de frutas.

Fuentes: