Cuando mamá se enferma…

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¡Mis amores

Cuando una mamá se enferma la vida sigue. No hay un pase de incapacidad por enfermedad, ni la enfermera de planta que te ande pasando tu medicamento cada que te toca la dosis. Una mamá es su propia enfermera, cuerpo de rescate y en ocasiones hasta motivadora. El mundo no da un alto para que te bajes y tomes un descanso. De hecho, creo que hasta te pone el reto de desarrollar otro tipo de habilidades para no decaer.

Las mujeres que somos madres, tenemos una capacidad impresionante para soportar el dolor y aún más, desarrollamos la recuperación muy por encima del promedio.

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Difícilmente las mamás nos damos el tiempo para ir al doctor. Solo vamos hasta que nos sentimos demasiado mal; o para estar en condiciones óptimas para el cuidado de los hijos.

Pero ahora que lo pienso, en caso de que enfermara… ¿qué me gustaría que mi familia hiciera por mi?

  • Me encantaría que me dejaran dormir (sin pedirme nada).
  • Que trajeran mis medicamentos de la farmacia.
  • Que me llevaran el desayuno a la cama.
  • Que me consintieran y acompañaran…

La lista puede ser mucho mas larga, pero las mamás somos muy conscientes…

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Y también surge otra gran cuestión, muy pero muy importante: ¿qué puede hacer mi familia si me pongo enferma?

  • Lo más obvio es pedir ayuda. Al papá si está disponible, a los abuelos, a los amigos íntimos… y ¡no debemos intentar cargar con todo el peso solas!
  • La limpieza. Ya tenemos bastante con que nuestros hijos no mueran de hambre. Si la casa se ensucia, pueden trabajar en equipo con papá, para mantener despejado el lugar, mientras mamá se siente mejor. (Aunque así debería de ser siempre).
  • Comida. Si tenemos algún tupper con comida congelada, este es el día perfecto para sacarlo y si no… siempre se puede pedir algo a domicilio. Nuestros hijos estarán encantados y nosotras podremos descansar un poco.
  • Hablar con los niños. Aunque no lo parezca, ellos entienden muy bien esta situación, y seguro que son capaces de adaptarse y aceptar que no nos encontramos bien. Incluso nos pueden cuidar un poco.
  • Después de la tormenta viene la calma. Saber que es una situación temporal, que acabará en algún momento, nos ayudará a tener paciencia y aguantar con el mejor humor.

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Debemos cuidar de nosotras mismas y no ignorar los síntomas. No es normal sentirnos mal y seguir con toda nuestra actividad.
Tenemos que saber pedir ayuda y decir “ahora no puedo”, “ahora soy yo la que necesito de su atención y cuidado”. Aunque parezca, las mamás no somos indestructibles.

 

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