La educación con nalgadas tiene consecuencias a largo plazo

Mi mamá solía decirme que una nalgada a tiempo podría evitar muchas cosas en un futuro, pero ¿qué tan cierto es? Todos los niños necesitan límites, aunque a mi parecer los golpes no son la solución. Prefiero que me respeten y no que me tengan miedo.

Y aunque los tiempos han cambiado, aún existen personas que educan mediante estas prácticas. El hecho de que sea algo socialmente aceptado, no quiere decir que sea lo ideal.

De acuerdo con una investigación, este tipo de castigos repercuten seriamente en la salud de los niños, ocasionando que sean más propensos a desarrollar depresión o a entrar al mundo de las drogas.

Si lo ponemos en perspectiva, las nalgadas y cualquier golpe que se haga para “corregir” la actitud de los niños, reflejan un claro abuso físico y aunque es algo tan común en la sociedad, también se está afectando su autoestima, pues los golpes, la mayoría de las veces, van acompañados de un abuso verbal.

El estudio fue realizado por la Universidad de Michigan, y aunque haya muchos que defiendan esto como un método de educación efectiva, los datos dicen que deja marcas, no solo en la piel sino en el alma, que se interiorizan y cuando estos llegan a la edad adulta, se ven reflejados de manera más intensa.

La depresión, intentos de suicidio, consumo moderado o en exceso de alcohol y  consumo de drogas, son solo algunas consecuencias de quienes sufrieron esta situación, ya sea de manera moderada o como una constante en su infancia.

No podemos negar que esa es la escuela que muchas de nosotras traemos y también es cierto que nuestros niños a veces no entienden los límites, pero existen más formas de hacerles comprender que lo que hacen no es lo correcto y no reprenderlos con golpes. 

Lo que se busca, actualmente, es reducir el maltrato infantil con el objetivo de poner fin a la violencia ejercida sobre los menores, pero no se logrará si se siguen reproduciendo estas prácticas. Además de que la niñez se ve afectada, dejando de lado lo que toda mamá desea y debería desear: la felicidad de ellos. Creo que hablo por muchas cuando digo que debemos criar niños que disfruten la vida y no que les parezca una carga. 

Está en nuestro poder deconstruir esa situación para que nuestros niños crezcan sanos y felices. No es tan complicado, lo único que necesitamos para empezar es querer hacer un cambio en nuestra familia y, por ende, en la sociedad. Tenemos ese poder y hay que usarlo bien.  

@layolandayque

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