Comprar una prenda que nos encanta para después guardarla y esperar una ocasión especial para usarla es más común de lo que parece. El problema no siempre está en la ropa, sino en nuestra forma de comprar. Muchas veces nos dejamos llevar por una tendencia, una oferta, la emoción del momento o incluso por una prenda que vimos en otra persona y nos gustó, aunque en realidad no encaje con nuestra personalidad o nuestro estilo.
Comprar ropa también está muy ligado a nuestras emociones y, cuando todavía no tenemos un estilo definido, es más fácil adquirir prendas que después terminamos dejando en el clóset sin usar. Por eso, aprender a comprar de manera consciente puede marcar la diferencia entre un gasto innecesario y una verdadera inversión para nuestro guardarropa.

Antes de comprar una prenda, podemos hacernos algunas preguntas. ¿Con qué puedo combinarla? ¿Para qué ocasiones podría usarla? ¿Me sentiré cómoda llevándola? También vale la pena pensar si realmente nos gusta o si solo queremos comprarla porque está de moda.
Comprar piezas de manera aislada puede terminar en un clóset lleno de ropa que no combina entre sí y que difícilmente podemos aprovechar para crear looks completos. Por eso, lo ideal es adquirir prendas que realmente nos gusten, nos hagan sentir cómodas y podamos combinar fácilmente con lo que ya tenemos.
Tener muchas prendas no significa necesariamente tener más opciones. Un guardarropa funcional busca precisamente lo contrario, contar con las piezas suficientes para crear diferentes combinaciones sin acumular ropa que prácticamente no utilizamos.
Los colores neutros pueden ser grandes aliados, ya que funcionan como base y permiten crear diferentes looks. A partir de ahí, podemos incorporar accesorios, estampados o prendas más llamativas para darle personalidad a nuestros outfits sin necesidad de llenar el clóset de piezas que utilizaremos pocas veces.

También es recomendable revisar de vez en cuando lo que ya tenemos, esto nos permite identificar qué prendas usamos realmente, cuáles llevan años olvidadas y qué piezas hacen falta. De esta manera, nuestras próximas compras pueden responder a una necesidad real y no simplemente al impulso de gastar.
Así que la próxima vez que salgamos a comprar ropa, no basta con preguntarnos si una prenda nos gusta. También debemos pensar si realmente vamos a usarla. Si no podemos imaginarnos llevándola en diferentes ocasiones o combinándola de varias maneras, probablemente no sea la mejor compra para nuestro guardarropa.
Fuentes:
https://luiginacampos.com/compro-ropa-luego-no-la-uso