Cuando los hijos llegan a la etapa adulta, la relación con los padres necesita cambiar y transformarse, sin embargo, en algunos casos, los límites no se ajustan y los padres continúan dando apoyo emocional, económico o práctico de forma excesiva, lo que tarde o temprano afecta al vínculo. Marca límites sanos no significa romper la relación, sino cuidarla.
Existen algunas señales de alarma, las cuales pueden aparecer cuando el hijo adulto se aprovecha del apoyo que le dan sus padres, por ejemplo, el pide ayuda de forma constante, pero evita asumir responsabilidades o genera culpa cuando el padre intenta decir que no, este tipo de dinámicas pueden generar dependencia de ambas partes en lugar de autonomía.

Otro ejemplo claro puede ser el cansancio emocional, la invasión del espacio personal o el desequilibrio en la relación, pues el padre siempre cede en los conflictos, siempre los resuelve. Algunos padres pueden llegar a sentirse incómodos, resentidos o agotados, lo que sería una clara señal de que los límites realmente no están funcionando.
Los especialistas aseguran que los límites deben comunicarse de una forma muy clara, calmada y con mucho respeto. Se debe expresar con claridad que se está dispuesto a hacer y que no, sin reproches, discusiones prolongadas y con demasiada coherencia.

Por ejemplo:
Apoyo económico: Se debe dejar claro que la ayuda será en momentos específicos y no de forma permanente.
Tiempo y espacio: Se pueden establecer horarios para llamadas y visitas.
Responsabilidad personal: recordar que cada adulto debe hacerse cargo de sus propias decisiones.
Establecer límites con hijos adultos no daña la relación, al contrario, permite construir un vínculo más equilibrado, respetuoso y saludable entre adultos.
Fuentes:
https://www.psychologytoday.com/mx/blog/3-formas-de-parar-que-tu-hijo-adulto-se-aproveche-de-ti