Cuando comienzas una relación generalmente todo es bonito, positivo, todo amor, pero luego llegan los retos, como lo explica la psicóloga especializada en relaciones tanto sentimentales como personales, Helena Calvo, uno es la convivencia con la pareja, mientras el segundo es la llegada de los hijos. La verdad, no es de extrañar, porque en ambos casos nuestra rutina se altera; en el texto de hoy nos enfocaremos en la segunda situación, abordaremos las problemáticas comunes, además brindaremos algunos consejos para mantener una convivencia sana, así como amorosa, ya que todo lo que se cuida, perdura.

La transición de ser dos a ser tres o más es complicada, pues la interacción cambia, ahora tienen que cuidar de un bebé, hay llantos, cólicos, pañales sucios, vómitos, en fin, el estrés se multiplica por 10 y suele suceder que cuando más estresados estamos, es cuando más vulnerables nos encontramos, por eso cualquier comentario desatinado o diferencia de opiniones puede comenzar una gran discusión. También sucede que nuestra pareja pasa, no solo a segundo plano, sino a tercero, puesto que necesitamos resolver lo inmediato como el cuidado de los pequeños, del hogar, el dinero, etc., no obstante, este descuido es lo que arruina el lazo. Te compartimos algunas de las actitudes que son indicadores de peligro.
- La constante comparación de tareas. Pasa cuando piensas que haces más que el otro.
- La recriminación. No tienen paciencia para hablar de los problemas, el estrés los consume, por ello cada plática termina en pelea.
- Falta de detalles. El detalle puede ser un saludo, un beso, un pequeño regalo, un cumplido o un abrazo, etc.

- Poca o nula intimidad sexual. Cuando ya no tienen tiempo o, peor aun, no tienen ganas de estar juntos de esta manera, por el estrés, la rutina, etc., el escenario es grave, pues “puede haber sexo sin amor, pero no amor sin sexo”. Este tipo de conexión claro que es importante, tampoco diremos que es el aspecto más significativo, no obstante, sí es esencial para las parejas.
- No tienen tiempo a solas. Es usual que al tener hijos, por ende más responsabilidades, el tiempo nunca parece suficiente por eso se dejan citas de lado, pláticas del día a día y esto por supuesto los afecta.

Si se sienten identificados con alguno o varios de estos puntos es momento de actuar, no dejen que empeore para hacer algo al respecto, por eso ahora te compartimos algunas recomendaciones para que la circunstancia mejore.
- Compartan sus incomodidades e inconformidades. Muchas veces sucede que por no “crear un conflicto” no expresamos nuestro sentir, sin embargo, esto solo hace que guardes rencor y, en algún momento, explotarás, creando una situación irremediable, por eso es importante platicar al respecto. No busques atacar al otro, intenta comprenderlo, si lo necesitan, dense unos momentos para retomarlo con calma. Es vital destacar que el objetivo principal es resolver el problema, no agrandarlo.

- Tengan citas, momentos a solas. No dejen que las salidas juntos se terminen, siempre pueden pedir apoyo a un familiar que cuide a sus hijos solo una horas para que ustedes salgan a divertirse, que no todo sea la rutina del trabajo o de la familia.
- No pierdan el deseo, tengan intimidad. Este tema es delicado y fundamental, porque, a menos que lleguen a acuerdos diferentes, la atracción física también juega un papel importante para mantener una relación de pareja sana, no dejen que este aspecto de lado. Usen su imaginación.
- Los pequeños detalles. Retomen esos abrazos, esas pláticas diarias del día de cada uno, ese “te compré esto o te preparé esto porque sé que te gusta», tomarse de las manos, dejarse notas, los miles de gestos pequeños que mantienen vivo el amor.

Para lograr todo esto se necesita de disposición, intención, así como esfuerzo de ambos lados, uno no puede ni tiene por qué hacer todo el trabajo. Recuerden que todo lo que se cuida, se mantiene funcionando y no es diferente con el amor, las parejas con hijos que se ven felices no lo son por arte de magia, sino porque resuelven los problemas, se demuestra su cariño, se respetan y se apoyan mutuamente. Acuérdate que la familia SIEMPRE ES UN TRABAJO EN EQUIPO, debe serlo.
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