¡Ay, la adolescencia! Bendita y tormentosa etapa, no sólo para nuestros hijos, sino también para nosotras. La relación que tenemos con nuestros adolescentes da un giro de 180° y pareciera que no los conocemos, porque sus actitudes y formas de percibir la vida son diferentes. Seamos sinceras, todas pasamos por esa etapa y ahora entendemos…