Seguramente más de una vez has ignorado los irritantes quejidos y llantos de tu hijo, ¿o no? Bueno, al menos yo sí. Y es que, ya hablando en confianza, las labores del hogar, el trabajo, mi pareja y, sobre todo, la maternidad primeriza me desgastaba, me hartaba, me sofocaba y claro, lo que más deseaba…